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SIGNOS DE PUNTUACIÓNLos signos de puntuación se usan en
los textos escritos para intentar reproducir la entonación del
lenguaje oral (pausas, matices de voz, gestos, cambios de tono, etc.) con objeto de
interpretar y comprender correctamente el mensaje escrito.
Los signos de puntuación, por lo tanto, nos permiten expresarnos con claridad y evitar
interpretaciones diferentes del mismo texto. Según la Ortografía de la RAE el español cuenta con los siguientes signos de puntuación:
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En el siguiente ejemplo una coma vale un euro: Café, puro y copa a un euro cada uno son... tres euros. |
El viaja sólo en tren. |
No comáis grasas animales. |
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Perdón imposible, que cumpla su condena. Perdón, imposible que cumpla su condena. |
No, es verdad. No es verdad. |
El maestro dijo: «Javier es un burro». |
| No, se lo dijo. No, ¿se lo dijo? ... |
No sé, ¿lo dijo? No sé, lo di, ¡jo! ... |
No se lo dijo. No, se lo di, ¡jo! ... |
| Estaré
sólo esta tarde. Estaré solo esta tarde. |
Quiero un café solo. Quiero un café sólo. |
No, lo
sabía. No lo sabía. |
| ¿Cuánto es la mitad de uno más uno? | ¿Cuánto es la mitad de uno, más uno? |
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Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer
andaría a cuatro patas en su búsqueda. (Su usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra «mujer». Si usted es hombre, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra «tiene»). |
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EL TESTAMENTO Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente testamento sin signos de puntuación: «Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo». El juez encargado de resolver el testamento reunió a los posibles herederos, es decir, al sobrino Juan, al hermano Luis, al sastre y a los jesuitas y les entregó una copia del confuso testamento con objeto de que le ayudaran a resolver el dilema. Al día siguiente cada heredero aportó al juez una copia del testamento con signos de puntuación. - Juan, el sobrino: - Luis, el hermano:
- El sastre:
- Los jesuitas:
- El juez todavía pudo añadir otra interpretación: |
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NO PIENSES QUE SOY UN TIPO LISTO Francisco J. Briz Hidalgo Quisiera contar las cosas que yo he visto, pero no pienses que soy un tipo listo. He visto un niño volar sobre las casas. He visto aviones comer ciruelas pasas. He visto hombres correr a cien por hora. He visto coches en una cantimplora. He visto agua paseando por la calle. He visto gente pastando en aquel valle. He visto vacas volando por el cielo. He visto aves hacer casas de hielo. He visto esquimales de siete colores. He visto un arco iris de tres sabores. He visto helados. Estas cosas yo he visto, pero no pienses que soy un tipo listo. |
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Tres hermanas casaderas, Soledad, Julia e Irene, conocieron a un joven y apuesto caballero, licenciado en letras y las tres se enamoraron de él. Pero el caballero no se atrevía a decir de cuál de las tres hermanas estaba enamorado. Como no se declaraba a ninguna, las tres hermanas le rogaron que dijera claramente a cuál de las tres amaba. El joven caballero escribió en un poema sus sentimientos, aunque "olvidó" consignar los signos de puntuación, y pidió a las tres hermanas que cada una de ellas añadiese los signos de puntuación que considerase oportunos. La décima era la siguiente: TRES BELLAS, ¡QUÉ BELLAS SON! (Citado por Roberto Vilches Acuña en "Curiosidades literarias y malabarismos de la lengua". Editorial Nascimiento. Santiago de Chile, 1955) Tres bellas que bellas son
Así pues persistía la duda, por lo que tuvieron que rogar de nuevo al joven que les desvelara quién era la dueña de su corazón. Cuando recibieron de nuevo el poema del caballero con los signos de puntuación las tres se sorprendieron:
Tres bellas, ¡qué bellas son!, |
LA EXTRAÑA CONDUCTA DE CÉSAR
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César entró sobre la cabeza, llevaba el casco en los pies, las sandalias en la mano, la fiel espada... |
César entró, sobre la cabeza llevaba el casco, en los pies las sandalias, en la mano la fiel espada... |
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Nuestro amigo Marcelino Fernández (Matelogos) dedicó el siguiente poema a sus tres hijos Marcelo, Marcos y Esther, aunque según confiesa todavía está pagando por su arrebato paterno-poético-patético. Marcelo, Marcos y Esther Marcelino Fernández (Matelogos) Marcelo, Marcos y Esther |
| Marcelo, el primero que leyó, puntos y comas así entendió: Digo que prefiero a Marcelo, aunque a veces sea de hielo. No a Esther, cuya hermosura compite con su frescura. No alabo a Marcos por su ciencia, que no es poca su inteligencia. |
Esther puso interrogaciones y quedaron así las puntuaciones: ¿Digo, que prefiero a Marcelo, aunque a veces sea de hielo? No. A Esther, cuya hermosura compite con su frescura. No alabo a Marcos por su ciencia, que no es poca su inteligencia. |
Marcos, cuando al fin le tocó otros signos añadió: ¿Digo, que prefiero a Marcelo aunque a veces sea de hielo? No. ¿A Esther, cuya hermosura compite con su frescura? No. Alabo a Marcos por su ciencia, que no es poca su inteligencia. |
Mas yo leí con emoción
y signos de admiración:
¿Digo, que prefiero a Marcelo
aunque a veces sea de hielo?
No. ¿A Esther cuya hermosura
compite con su frescura?
No. ¿Alabo a Marcos por su ciencia?
¡Qué no! Es poca su inteligencia.