|
Juegos de palabras |
|
Está en > Juegos de palabras > Paradojas |
|
CONCEPTO
DE PARADOJA.- |
|
Pon el ratón sobre la imagen de la izquierda y leerás una verdad. |
La más famosa de las frases paradójicas se atribuye al cretense Epiménides (siglo VI a. C.): «Todos los cretenses son mentirosos», que se conoce como la Paradoja del mentiroso o Paradoja del cretense.
LA PARADOJA DE TESEOSegún una antigua leyenda griega, el barco en el que volvió Teseo desde la isla de Creta, después de vencer al Minotauro, fue conservado durante muchos años por los atenienses que sustituían las tablas deterioradas por otras nuevas. Los filósofos griegos se preguntaban si el barco continuaba siendo el mismo o si había cambiado. |
|
| NUNCA DIGAS NUNCA JAMÁS |
![]() |
EL PRINCIPIO DEL FIN |
|
|
|
|
| ESTA FRASE ES FALSA | ||
| PROHIBIDO PROHIBIR |
|
El hombre es un ser finito con
aspiraciones infinitas. Y aquí radica la paradoja de la condición humana. |
Es una paradoja creada por Zenón de
Elea, para apoyar la doctrina de Parménides de que las sensaciones que obtenemos
del mundo son ilusiones y, concretamente, que el movimiento no existe.
El poderoso Aquiles compite en una carrera contra una tortuga. Como es
mucho más rápido que la tortuga decide darle
una ventaja inicial. Cuando se da la salida
Aquiles recorre en poco tiempo la distancia que le separaba de la tortuga, pero
al llegar a ese punto descubre que la tortuga ha avanzado un poco más adelante.
Aquiles sigue corriendo y llega de nuevo al sitio donde estaba la tortuga pero
ésta se ha vuelto a desplazar un poco más adelante. Así continúa la carrera sin
que Aquiles pueda alcanzar nunca a la tortuga porque siempre estará por delante.
Esta paradoja es falsa porque una suma de infinitos términos puede tener un
resultado finito.
|
Segunda parte
del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha |
|
Amaneció el día que se siguió a la
noche de la ronda del gobernador, la cual el maestresala pasó sin dormir,
ocupado el pensamiento en el rostro, brío y belleza de la disfrazada doncella; y
el mayordomo ocupó lo que della faltaba en escribir a sus señores lo que Sancho
Panza hacía y decía, tan admirado de sus hechos como de sus dichos, porque
andaban mezcladas sus palabras y sus acciones, con asomos discretos y tontos.
Levantóse, en fin, el señor gobernador, y por orden del doctor Pedro Recio le
hicieron desayunar con un poco de conserva y cuatro tragos de agua fría, cosa
que la trocara Sancho con un pedazo de pan y un racimo de uvas; pero viendo que
aquello era más fuerza que voluntad, pasó por ello, con harto dolor de su alma y
fatiga de su estómago, haciéndole creer Pedro Recio que los manjares pocos y
delicados avivaban el ingenio, que era lo que más convenía a las personas
constituidas en mandos y en oficios graves, donde se han de aprovechar no tanto
de las fuerzas corporales como de las del entendimiento.
Con esta sofistería padecía hambre Sancho, y tal, que en su secreto maldecía el
gobierno, y aun a quien se le había dado; pero con su hambre y con su conserva
se puso a juzgar aquel día, y lo primero que se le ofreció fue una pregunta que
un forastero le hizo, estando presentes a todo el mayordomo y los demás
acólitos, que fue:
- Señor, un caudaloso río dividía dos términos de un mismo señorío, y esté
vuestra merced atento, porque el caso es de importancia y algo dificultoso...
Digo, pues, que sobre este río estaba una puente, y al cabo della una horca y
una como casa de audiencia, en la cual de ordinario había cuatro jueces que
juzgaban la ley que puso el dueño del río, de la puente y del señorío, que era
en esta forma: «Si alguno pasare por esta puente de una
parte a otra, ha de jurar primero adónde y a qué va; y si jurare verdad, déjenle
pasar, y si dijere mentira, muera por ello ahorcado en la horca que allí se
muestra, sin remisión alguna». Sabida esta ley y la rigurosa
condición della, pasaban muchos, y luego en lo que juraban se echaba de ver que
decían verdad y los jueces los dejaban pasar libremente. Sucedió, pues, que
tomando juramento a un hombre juró y dijo que para el juramento que hacía, que
iba a morir en aquella horca que allí estaba, y no a otra cosa. Repararon los
jueces en el juramento y dijeron: «Si a este hombre le
dejamos pasar libremente, mintió en su juramento, y conforme a la ley debe
morir; y si le ahorcamos, él juró que iba a morir en aquella horca, y, habiendo
jurado verdad, por la misma ley debe ser libre». Pídese a vuesa
merced, señor gobernador, qué harán los jueces del tal hombre, que aún hasta
agora están dudosos y suspensos, y, habiendo tenido noticia del agudo y elevado
entendimiento de vuestra merced, me enviaron a mí a que suplicase a vuestra
merced de su parte diese su parecer en tan intricado y dudoso caso.
A lo que respondió Sancho:
- Por cierto que esos señores jueces que a mí os envían lo pudieran haber
escusado, porque yo soy un hombre que tengo más de mostrenco que de agudo; pero,
con todo eso, repetidme otra vez el negocio de modo que yo le entienda: quizá
podría ser que diese en el hito.
Volvió otra y otra vez el preguntante a referir lo que primero había dicho, y
Sancho dijo:
- A mi parecer, este negocio en dos paletas le declararé yo, y es así: el tal
hombre jura que va a morir en la horca, y si muere en ella, juró verdad y por la
ley puesta merece ser libre y que pase la puente; y si no le ahorcan, juró
mentira y por la misma ley merece que le ahorquen.
- Así es como el señor gobernador dice -dijo el mensajero-, y cuanto a la
entereza y entendimiento del caso, no hay más que pedir ni que dudar.
- Digo yo, pues, agora -replicó Sancho- que deste hombre aquella parte que juró
verdad la dejen pasar, y la que dijo mentira la ahorquen, y desta manera se
cumplirá al pie de la letra la condición del pasaje.
- Pues, señor gobernador -replicó el preguntador-, será necesario que el tal
hombre se divida en partes, en mentirosa y verdadera; y si se divide, por fuerza
ha de morir, y así no se consigue cosa alguna de lo que la ley pide, y es de
necesidad espresa que se cumpla con ella.
- Venid acá, señor buen hombre -respondió Sancho-: este pasajero que decís, o yo
soy un porro o él tiene la misma razón para morir que para vivir y pasar la
puente, porque si la verdad le salva, la mentira le condena igualmente; y siendo
esto así, como lo es, soy de parecer que digáis a esos señores que a mí os
enviaron que, pues están en un fil las razones de condenarle o asolverle, que le
dejen pasar libremente, pues siempre es alabado más el hacer bien que mal. Y
esto lo diera firmado de mi nombre si supiera firmar, y yo en este caso no he
hablado de mío, sino que se me vino a la memoria un precepto, entre otros muchos
que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador desta
ínsula, que fue que cuando la justicia estuviese en duda me decantase y acogiese
a la misericordia, y ha querido Dios que agora se me acordase, por venir en este
caso como de molde.
- Así es -respondió el mayordomo-, y tengo para mí que el mismo Licurgo, que dio
leyes a los lacedemonios, no pudiera dar mejor sentencia que la que el gran
Panza ha dado. Y acábese con esto la audiencia desta mañana, y yo daré orden
como el señor gobernador coma muy a su gusto.
- Eso pido, y barras derechas -dijo Sancho-: denme de comer, y lluevan casos y
dudas sobre mí, que yo las despabilaré en el aire.
(...)
Ideada por Russell. El barbero de un pueblo sólo afeitaba a aquellos que nunca se afeitaban a sí mismos. ¿Se afeitaba el barbero a sí mismo?
ALGUNAS
PREGUNTAS PARADÓJICAS
|
VIVO SIN VIVIR EN MÍSanta Teresa de Ávila
Vivo sin vivir en mí, REFRANES PARADÓJICOS
Quien bien te quiere te hará sufrir. |
LA ORACIÓN DEL ATEO
Miguel de Unamuno (1864-1936) LOS MANDAMIENTOS PARADÓJICOSKent M. Keith |
ALGUNAS FRASES PARADÓJICAS
No existen frases de seis palabras. |
MÁS FRASES PARADÓJICAS |
|
|
SOBRE EL DINERO Con dinero sólo se consigue comprar todo. Pero nada más. Hay un mundo mejor, pero es carísimo. Yo no trabajo, porque si trabajara no tendría tiempo para ganar dinero. El dinero no es lo más importante, cuando se tienen millones. Arreglar los problemas económicos es fácil, lo único que se necesita es dinero. Por ahorrar dinero, la gente está dispuesta a pagar lo que sea. No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita. Si dispone de tiempo suficiente, no tendrá suficiente dinero. Si dispone de dinero suficiente, no tendrá suficiente tiempo. Era un hombre tan pobre, tan pobre, que lo único que tenía era dinero. A más dinero, menos amigos y más amistades. Es fácil conseguir un préstamo, a menos que lo necesites. Lo que menos me interesa de una mujer pobre es su dinero. No hay pobre en el mundo capaz de sobornarme. Con las propinas pretendemos quedar bien y siempre quedamos mal.
SOBRE LA VERDAD
SOBRE LOCOS |
SOBRE EL TRABAJO Me gustaría alcanzar un alto cargo para dimitir inmediatamente. Si tienes un trabajo difícil, encárgaselo a algún vago, seguro que encontrará la forma más fácil de hacerlo. Le voy a escribir una carta a mi jefe, con todo respeto, a ver si me da permiso para mandarlo a hacer puñetas. Si deseas que alguien te haga un trabajo pídeselo a quien esté ocupado; el que está sin hacer nada te dirá que no tiene tiempo. SOBRE LOS EXPERTOS SOBRE DIOS SOBRE LA BEBIDA |