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JITANJÁFORASCONCEPTO DE JITANJÁFORA.- Alfonso Reyes define las jitanjáforas como: «Creaciones que no se dirigen a la razón, sino más bien a la sensación y a la fantasía. Las palabras no buscan aquí un fin útil. Juegan solas». |
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El poema de Brull del que Reyes tomó el término jitanjáfora se titula «Leyenda»: LEYENDA Mariano Brull Filiflama alabe cundre |
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El poeta cordobés Juan Morales Rojas (1918-1991) también supo jugar y divertirse con la sonoridad de las palabras: |
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PARTO DE PALABRAS (I) |
PARTO DE PALABRAS (II) Juan Morales Rojas |
JITANJÁFORAS DEL ALMA
Álvaro Morales
Sonsoniches mezclados
con merestines salían
por la albiguarda nudailal
de recalcitrantes violóvalos
plenos de pringuezorras
que esculpían soltiveques
en la noche de San Eruperancio.
Mañanas de fulgiversas
antinópatas y abelades
sin corolarias y celídacos
envueltos en filfateras
de noctanvulgos y bedollas
cuando la buhadilaga soñajea
con la prifusa y el pinsajo.
Aún quedan filtires de cobálubas
en medio de soñoques, abanibies
que son los que albuminan y repusan
los caminos destruferos y jocables
que encuerdan con retimoles y soyuces
viendo como costíbulan los albares
en una vida de sorrentes y primavolas.
El viejo ya no apalubíla ni jameba
sus sienes son trúbulos de mialgas
y sus manos escuban los rorices
de cuando era chupíba y cenébolo.
Ahora su mente dédola y delcíba
entre estelúbalas y morencias
caerá por nésticos mistuarios.
ALTAZOR O VIAJE EN PARACAÍDAS
(Poema en VII Cantos)
Vicente Huidobro
(...)
Viene gondoleando la golondrina
al horitaña de la montazonte.
La violondrina y el goloncelo,
descolgada esta mañana de la lunala,
se acerca a todo galope.
Ya viene viene la golondrina,
ya viene viene la golonfina,
ya viene la golontrina,
ya viene la goloncima,
viene la golonchina,
viene la golonclima,
ya viene la golonrima,
ya viene la golonrisa,
la golonniña,
la golongira,
la golonlira,
la golonbrisa,
la golonchilla.
Ya viene la golondía
y la noche encoge sus uñas como el leopardo.
Ya viene la golontrina
que tiene un nido en cada uno de los dos calores
como yo lo tengo en los cuatro horizontes.
Viene la golonrisa
y las olas se levantan en la punta de los pies.
Viene la golonniña
y siente un vahído la cabeza de la montaña.
Viene la golongira
y el viento se hace parábola de sílfides en orgía,
se llenan de notas los hilos telefónicos,
se duerme el ocaso con la cabeza escondida
y el árbol con el pulso afiebrado.
Pero el cielo prefiere el rodoñol,
su niño querido el rorreñol,
su flor de alegría el romiñol,
su piel de lágrima el rofañol,
su garganta nocturna el rosolñol,
el rolañol,
el rosiñol
(...)
(Fragmento del Canto IV)